ARCHIDIOCESIS DE SEVILLA
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Acción Social

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FUNDAMENTACIÓN GENERAL

1ª.- La caridad de Cristo nos apremia (2Cor 5,14) a vivir par él y con él al servicio de los hombres y mujeres de nuestro tiempo. La Iglesia, misterio de comunión, tiene la misión de significar y actualizar el amor de Dios en el mundo y en diálogo con él. El anuncio del Evangelio del reino de Dios y la acción a favor de los pobres, son inseparables en la misión del Señor y, por lo mismo, de la comunidad eclesial. Lo recuerda Juan Pablo II: el anuncio del Evangelio es la primera forma de caridad, pero sin una evangelización llevada acabo mediante el testimonio de la caridad corre el peligro de ser incomprendido o de quedarse en el mar de las palabras al que la actual sociedad de la comunicación nos somete cada día (NMI,50).

12ª.- En un mundo globalizado, donde los pobres llevan la peor parte y tienen poco que esperar, la Iglesia renueva su opción preferencial por los pobres, Y lo hace porque esta opción brota de la entraña misma de la fe y de su misión evangelizadora. En efecto, Jesús vino a anunciar la Buena Nueva a los pobres, reclamando también de ellos la conversión y la fe. Jesús nos ha revelado que él es servido y acogido en los hambrientos y forasteros. La adhesión a Cristo resucitado, que se manifiesta pobre y crucificado en los pobres de la tierra, funda la opción eclesial por ellos.

21.- No basta con sacar dinero para los pobres y hacérselo llegar de manera honesta, razonable y con visión de futuro, incluso en la línea del desarrollo. La caridad proveniente de Dios exige de las comunidades cristianas compartir sus bienes, tanto materiales como espirituales, con ellos; darles n puesto de honor en su vida. En medio de las condiciones nuevas en que se desarrolla la acción caritativa y social de la Iglesia, no pueden disminuir la inspiración y las exigencias de la Comunicación Cristiana de Bienes

22.- La acción caritativa-social eclesial se caracteriza, ante todo, por la gratuidad. Es una dimensión propia e irrenunciable de la actualización del amor divino. Dios no hace acepción de personas. En sus entrañas paternas y maternas lleva grabado de manera especial a sus hijos alejados, pecadores y pobres. () Esta caridad incluye también desarrollar una cultura de la solidaridad y comunión fraternas, la denuncia de las injusticias y la defensa de los más vulnerables de la sociedad.

26.- Reconocemos y valoramos la labor realizada por las diferentes organizaciones eclesiales entre los pobres, especialmente la de las congregaciones religiosas, e invitamos a intensificar la acción coordinada de todos en comunión con el ministerio apostólico. Una buena coordinación produce frutos más abundantes y duraderos, posibilitando así una respuesta más plena, lograda por una visión más completa y total de las necesidades.

32.- El Obispo es el primer responsable de la acción caritativa diocesana, independientemente de las competencias que, a tener de los Estatutos aprobados por él mismo, haya querido encomendar a los diversos agentes de la pastoral caritativa y social diocesana: sacerdotes, laicos, religiosos/as, como a asociaciones con cierta vinculación a la Iglesia.

47.- La caridad de Cristo nos apremia (2cor 5,14). Desde ella nos sentimos enviados. Y desde ella se medirá también nuestra fidelidad de Iglesia de Jesús. El Papa Juan a Pablo II, a la luz del capítulo veinticinco del Evangelio de San Mateo, nos recuerda que la Iglesia comprueba en el servicio y amor a los más pobressu fidelidad como esposa de Cristo, no menos que sobre el ámbito de la ortodoxia (NMI, 49). )) Queremos que todas las instituciones y grupos de acción caritativa y social actúen de tal manera que los pobres se sientan como en su casa en cada comunidad cristiana (NMI, 50). La eclesialidad de la acción caritativa y social manifiesta su hondura cuando, más allá de precisiones jurídicas, acrecienta la filiación y la fraternidad de la familia de Dios, a la que está llamada toda la humanidad.

El mismo valor y la misma eclesialidad ha de tener y tiene el compromiso de los laicos cristianos en asociaciones y entidades que buscan la justicia y el servicio a los más necesitados. Estos cristianos y cristianas que buscan el rostro de Cristo entre los más pobres participando en asociaciones civiles e instituciones públicas necesitan el calor de la comunidad cristiana, su apoyo y su comprensión. Están llamados, a su vez, a manifestar su fe y ser apóstoles de Cristo en el mundo secular en el que nos encontramos. Nos estamos refiriendo a trabajadores cristianos de asociaciones a favor de los más pobres, a profesionales del mundo educativo, social y sanitario, a sindicalistas, políticos y profesionales que, desde su fe, quieren poner toda su vida al servicio del evangelio en el mundo en el que vivimos.

(Tomado en parte del documento de la Conferencia Episcopal La caridad de Cristo nos apremia. Reflexiones en torno a la eclesialidad de la acción caritativa y social de la Iglesia)

SITUACIÓN DE LA ACCIÓN CARITATIVA Y SOCIAL DE LA DIÓCESIS.

En una diócesis grande y compleja, como es la de Sevilla, la situación de la acción caritativa y social es también pluriforme y compleja. Hay sectores de la diócesis muy sensibilizados y formados en torno a los problemas sociales; hay sectores muy entregados a servir y promocionar a los más pobres; y hay otros, en cambio, con carencias importantes en estos aspectos. Asimismo el nivel de coordinación es diverso, aunque no es raro encontrar acciones pertenecientes a un mismo ámbito que se desconocen y se des-oyen por falta de planteamiento de coordinación.

El ámbito de las congregaciones religiosas tiene una buena coordinación interna y una buena estructura a nivel de provincia religiosa de Andalucía. Hay diversos organismos que las congregaciones se han dado para aunar esfuerzos en sus negociaciones con la administración y también para formar a sus empleados y colaboradores. La URPA (Unión de religiosos provinciales de Andalucía) y su delegación de acción social (DAS) se encargan de esta coordinación. Han creado dos asociaciones de obras sociales específicas, para los niños ACAN, y para los ancianos LARES, que van funcionando de manera satisfactoria. Esta coordinación ya existente puede hacer innecesaria una nueva coordinación diocesana, que aunque ampliaría el ámbito de coordinación a más sectores eclesiales elemento que puede tener efectos de dispersión indeseada--, es un ámbito más reducido y menos operativo a nivel administrativo que el autonómico. Si los religiosos no asumen la importancia del ámbito diocesano no será fácil la coordinación efectiva de la acción caritativa y social de la diócesis.

Otro ámbito que tiene una buena coordinación en los límites de su organización es Cáritas, que tanto a nivel formativo como a nivel de acciones concretas va intentando llevar en todos los grupos una coordinación efectiva, contando con que la inmensa mayoría de sus agentes son voluntarios de muy diverso grado de formación, sensibilidad social y tiempo disponible para su compromiso cristiano.

Las hermandades y cofradías no sólo no están coordinadas, sino que unas desconocen el trabajo que otras hacen. Este es uno de los sectores de la diócesis donde más efectivo, y necesario, podría ser un trabajo de sensibilización hacia el compromiso socio-caritativo desde la fe.

Las distintas delegaciones sectoriales en torno a la pastoral caritativo y social: pastoral obrera, penitenciaria, gitana, la delegación de Justicia y Paz, el ámbito que la pastoral de la salud tiene de acción social, Manos Unidas, delegación de Misiones, etc. trabajan sin coordinación estructural. La coordinación que tienen es la vinculación amistosa y la coincidencia de personas de unas delegaciones y otras.

Habría otro ámbito de la acción caritativa y social de la Iglesia de Sevilla que es el que forman los laicos cristianos presentes en asociaciones a-confesionales con un claro compromiso caritativo y social: ong-s de ayuda al desarrollo, asociaciones preocupadas por colectivos en situaciones especiales de carencia y marginación: Sevilla Acoge, Proyecto Hombre, Derechos Humanos, militantes cristianos de sindicatos y partidos políticos, etc. Este es el único ámbito que no cuenta con referencias institucionales específicas, y, sin embargo, es la acción más específicamente laical que la Iglesia ha de asumir. Los movimientos apostólicos, las comunidades eclesiales de base, y algunas parroquias con una opción por la acción social son sus referencias eclesiales, aunque la mayoría no tienen ninguna referencia orgánica de la Iglesia. En este ámbito es de señalar que se escuchan pocas voces que desde una vinculación explícita a la Iglesia se pronuncien en torno a temas sociales.

En resumen: En nuestra diócesis se realizan muchas acciones en la pastoral caritativa y social, tanto a nivel asistencial, como en el de la promoción, destacando el número de instituciones caritativas y sociales con las que la Iglesia de Sevilla sirve a los más pobres. Incluso en el ámbito social es muy significativa, aunque absolutamente ignorada, la acción de la Iglesia a través de los laicos presente en asociaciones no confesionales. Sin embargo, hay muchos sectores de la diócesis cuyo compromiso caritativo y social es débil: individualista, asistencialista, esporádico y poco formado; las acciones formativas están dispersa en varios focos, aunque todas tienen un sector de personas que las reciben y acogen. También habría que señalar que el compromiso laical se encuentra huérfano de referencias eclesiales, de visibilidad social y una mínima coordinación interna.

RETOS DE LA PASTORAL CARITATIVO Y SOCIAL.
(Tomados del libro blanco Congreso Caridad y Pobreza 1998).

Difusión de la acción caritativa y social:

Muy probablemente la Iglesia en Andalucía y, de igual manera en la provincia de Sevilla, es la institución social con más centros y servicios sociales. Sin embargo, hasta muy recientemente, en ningún texto la Administración autonómica se había reconocido el peso de la Iglesia en el Tercer Sector (Libro Blanco 117). No se menciona explícitamente ni en el Plan de Servicios Sociales de 1993, ni en el de 1998. Pensamos que los centros sociales de la Iglesia tendrían que difundir mucho más el trabajo que realizan sus centros en el sector de los Servicios Sociales (Libro Blanco 117).

Modernización de la gestión y especialización de los servicios y recursos humanos:

La Junta de Andalucía insiste en la mejora de la gestión que debe concretarse en una regulación más adecuada de todos los procesos de intervención, derivación, información, seguimiento y evaluación (Evaluación del Plan de Servicios Sociales de Andalucía. Consejería de Asuntos Sociales, Sevilla, 1998, p. 331) (Libro Blanco 119). A los Centros asistenciales les puede interesar: la mejora constante del servicio que se presta; cómo captar y capacitar voluntariado laico; una coordinación eficaz a todos los niveles, pero especialmente ante las instituciones públicas; y la sensibilización a la opinión pública de su labor.

Coordinación la variedad de acciones que se realizan en un mismo sector:

La necesidad de coordinación de los centros y servicios sociales de la Iglesia es otra necesidad urgente. ()En el tema de los Centros y Servicios Sociales, la Iglesia, ni en Andalucía ni en Sevilla, tiene unos representantes ante la Administración Pública, ni globalmente ni por sectores. Los temas y problemas con la Administración los trata y soluciona cada grupo religioso por su cuenta (Libro Blanco120-121).

Coordinación y formación del voluntariado católico:

La sociedad ha descubierto el voluntariado social a finales del siglo XX, cuando los cristianos, desde hace veinte siglos, vienen practicando las obras de misericordia. Tanto a nivel nacional como regional se vienen celebrando congresos sobre el tema del voluntariado () No conocemos ningún congreso organizado por las iglesias locales, cuando sería muy necesario coordinar la variedad de acciones que realizan en un mismo sector y en una misma ciudad los voluntarios integrados en asociaciones católicas (Libro Blanco 121). A los grupos eclesiales les puede interesar la coordinación y la formación del propio voluntariado, así como la captación de nuevos voluntarios. Tanto a los grupos eclesiales como a los militantes de inserción les puede interesar: compartir un análisis de la realidad, así como las tareas que se realizan en un mismo ámbito de actuación; tener cauces eficaces de denuncia profética; ir aunando criterios de acción social.

 

COMETIDOS DEL COMISIONADO.

1.- El principal cometido de este comisionado es potenciar la coordinación diocesana de la acción caritativa y social. Este cometido se concreta en potenciar la coordinación de las diversas obras sociales y asistenciales con vinculación eclesial, tanto en su acción directa, como en la formación de sus voluntarios, en la relación con la administración y el resto de la sociedad. No es, por tanto, la creación de nuevas estructuras de compromiso o formación, sino la coordinación de lo que ya hay para que alcance una verdadera dimensión diocesana.

2.- El segundo cometido primordial de este comisionado es la animación hacia el compromiso social de grupos eclesiales que están en proceso de iniciación en esta dimensión de la fe. Especialmente hay que mencionar en este sentido a las bolsas de caridad de las hermandades y cofradías y a los movimientos eclesiales más centrados en lo comunitario y devocional.

3.- Esto concreta la puesta en marcha y relectura de las conclusiones del congreso de Caridad y Pobreza y la puesta en vigor de los contenidos caritativos y sociales contenidos en el actual Plan Pastoral diocesano.

4.- Este comisionado tiene como misión, también, potenciar la articulación de la acción caritativa y social de la Iglesia diocesana con la administración pública y los movimientos sociales y políticos.

5.- Otro objetivo importante del comisionado es el de animar la formación social y espiritual de los agentes de la pastoral social, tanto los pertenecientes a grupos confesionales como los integrados en asociaciones y plataformas aconfesionales. Asimismo servir de cauce para que se escuche la voz de los cristianos comprometidos en la transformación social en los temas de su ámbito de compromiso.

6.- Una tarea especialmente importante será el establecer espacios comunes entre los diferentes ámbitos de acción: Cáritas, Vida consagrada, Hermandades y cofradías, pastorales sociales sectoriales, movimientos apostólicos y otros movimientos eclesiales y los cristianos comprometidos socialmente en la vida pública.

7.- La labor caritativa y social de la diócesis de Sevilla es ingente. Hay un gran número de grupos cristianos con fuerte sensibilidad social, y muchísimas acciones sociales. Sin embargo el conocimiento que de ellos se tiene en la opinión pública es mínimo. Por eso un objetivo de este comisionado ha de ser el de dar a conocer y visibilizar el compromiso social de los cristianos de nuestra diócesis.

8.- Un medio que se convierte en objetivo por la capacidad de trasformación social y eclesial que puede tener es la realización cada año de una acción significativa de la propia diócesis en el ámbito de la acción caritativa y social. Una acción que los cristianos comprometidos socialmente puedan asumir como signo de la importancia eclesial de su quehacer.

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