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INDICE | RECURSOS PARA EL AÑO DE LA FE

Año de la Fe
El Señor es mi Pastor
Por el delegado Episcopal para el Año de la Fe en la archidiócesis de Sevilla , Rvdo. Sr. D. Adrián Sanabria Mejido, Pbro.
22 de abril de 2013

Mis queridos amigos:

Esta semana no puedo evitar reflexionar sobre la imagen del buen pastor que el cuarto domingo de pascua nos ha presentando. He de confesaros que la imagen de Jesús como buen pastor me sobrecoge e interpela. Fue en Alcalá de Guadaíra, en los ocho años que estuve de párroco en la parroquia de San Sebastián, donde la imagen del buen pastor fue marcando mi vida. La puerta del sagrario de la parroquia tenía pintada una preciosa representación del buen pastor, os aseguro que muchos días sentado en el sagrario la imaginación, mejor dicho Dios, me hacía imaginar a Jesús llevándome en sus brazos de Padre, saliendo a mi encuentro constantemente, acariciándome, y abrazándome. Y cuál fue mi sorpresa que, al llegar a mi siguiente destino pastoral, la parroquia de Santa María de Carmona, me emocioné cuando al llevar al Señor al Sagrario el día mi toma de poseción, descubrí que en la puerta de éste estaba tallado el buen pastor. Es una imagen que siempre me ha acompañado y que me hace tener paz y sosiego.

Además tuve la suerte de conocer durante años a un pastor de Coripe, su nombre es Simeón, ya es muy anciano, pero en la forma de conocer y cuidar a sus ovejas me hacía imaginar cómo Dios cuida de sus hijos y nos conoce. Mi amigo no sabía de días de fiestas, ni de días fríos, ni siquiera podía permitirse enfermar, decía que eso era un lujo, porque sus ovejas tenían que pastar en el campo. Simeón tenía más de doscientas ovejas y a todas las conocía por su nombre, era curioso, aparentemente todas eran iguales y él las conocía, las identificaba: esta es “bienpagá”, esta “amanecer”, aquella “lentejuela”… a cada una le tenía puesto un nombre y nunca se equivocaba… Os puedo asegurar que un sencillo pastor de Coripe me hizo entender la grandeza de Jesús, el Buen Pastor.

Cristo nos habla de un Pastor que no sólo nos sostiene y nos carga, sino que nos habla de un Pastor que busca a la oveja que se perdió. ¿Cuánto tiempo tiene que pasar para que este Pastor encuentre a la oveja? ¿Cuánto tiempo tiene que pasar para que la oveja se dé cuenta que está siendo buscada por su Pastor? ¿Cuánto tiempo tiene que pasar para que la oveja acepte al Pastor que la busca? ¿Qué pasaría si la oveja ve venir al Pastor, se mete por caminos muy complicados y huye más lejos, o si a la oveja le da vergüenza haber huido del rebaño, se esconde y no permite que el Pastor llegue a ella?.

No importa cuánto tiempo tenga que pasar, ni dónde se haya metido la oveja, el Pastor la va a seguir buscando. Estemos donde estemos: en el rebaño o fuera de él; estemos como estemos: cansados o con temor, siempre tenemos que tener la certeza, la esperanza de que el Pastor jamás va a dejar de buscarnos, de que Él siempre estará dispuesto a cargarnos sobre sus hombros.

¡El Pastor siempre busca! A veces busca Él mismo en tu corazón, a veces te busca a través de otros seres humanos, a veces te busca a través de las circunstancias, porque lo último que quiere el Pastor es que pierdas la esperanza de que estás siendo buscado. Esa certeza es lo que aviva el alma de todo hombre y de toda mujer de la peor de las desesperaciones, de la peor de las angustias, que es la desesperación y la angustia de la propia soledad, del saberse solo frente a la propia miseria, del saberse abandonado frente a la propia pequeñez.

Os animo esta semana a que nos regocijemos de la misericordia y amor de nuestro Dios, el Buen Pastor, que nos ama, que nos quiere con locura y que nos ofrece todos los días un alimento que nutre y sostiene nuestras vidas: su Cuerpo y su Sangre.

Decía Teresa de Calcuta que en los momentos de más dificultad y tensión, cerraba los ojos y decía muy despacio: “ El Señor es mi pastor, nada puedo temer”. No tengas miedo, no te preocupes por nada, que nada te quite la paz, porque el Señor es tu pastor.

Un abrazo, no tengáis miedo.

Adrián Sanabria Mejido
Delegado Episcopal para el Año de la Fe en la archidiócesis de Sevilla

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